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 LA EROTIZACIÓN DE LAS NIÑAS PARTE 2

La naturaleza del niño, es ser varón, juguetón, creativo, travieso, no cumple las normas, es racional y además es sexualmente neutral, en cambio la niña no es natural, pues sigue normas, trabaja, se porta bien, es buena e irracional, así llegara a ser una buena madre en el futuro. Sin embargo la feminidad es el “otro” de la infancia racional, pero al tratar de convertir a las niñas en varones, vemos las barreras discursivas y lo que llamamos doble moral, ya que la niña traviesa y firme, es una pequeña “madam”, es descarada, ínfula, excesivamente madura y demasiado precoz, entonces representa una amenaza, porque es una mujercita de tipo seductor, una pequeña lolita, en la que las proyecciones sexuales de los adultos se ven reflejadas en los infantes.   

Como lo decía en la anterior entrega, creo que la cultura popular se ha encargado de erotizar a las niñas a través de imaginarios sexuales promovidos por la moda, los programas de televisión y las propagandas, pues el sexo atrae y vende. Sin embargo, el origen está en la erotización de los adultos, que convierten el sexo en un aspecto de deseo.

 

Esto me parece peligroso, pues la sexualidad es algo natural en los seres humanos, lo que lo hace malo es la perversión de la misma, de la cual se encargan los adultos. Los niños son inocentes, pero no por esto no ejercen su sexualidad ni expresan placer, simplemente es distinto al placer sexual que siente los adultos y como éstos ejercen la sexualidad. Ya que nuestra cultura no exige ser mayores de edad, sólo aparentar ser ellos, se da el fenómeno de erotización en las niñas, lo que socialmente está mal visto, pero se pasa de generación en generación y aún con más auge.

 

Igualmente es de gran significación resaltar la división del mundo entre el rosado de las niñas y el azul de los niños, pues ahora las niñas tienen la visión de una vida de Barbie, imaginándose como ellas, arregladas, maquilladas, haciendo dietas y comprándose una vida llena de fantasías, inculcadas por la sociedad y por los mismos padres. Cada vez más se ve estas pequeñas Lolitas, queriendo ser coquetas y famosas, imitando lo que les vende la televisión y las revistas de moda; pero también las niñas buenas, cultas que imitan lo que su madre es en la sociedad, lo que representa esa mujer digna y responsable, pero ¿qué sucede en la intimidad, cuando desean ser espontáneas y coquetas en la comodidad de sí mismas?

 

 

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